El misterioso lagartijo de Hummelinck y su bautizo

 

Pieter Wagenaar Hummelinck, cerca de una semana después de su retiro en Enero de 1972. (Foto de Jac. P. Stolp, Museo de la Universidad de Utrecht).


Hummelinck tiene una extensa lista de trabajos publicados desde 1923 hasta 1987, en temas muy diversos e inherentes a la biología, geología y arqueología. En ellos podemos apreciar su interés por entender la ecología y el funcionamiento ambiental del Caribe, de sus islas y de la tierra firme más cercana. Realizó estudios de plantas como el Agave y las Cactáceas, y de diversos grupos animales, entre ellos insectos, escorpiones, moluscos, medusas, y en vertebrados tales como mamíferos y reptiles. La geología, su pasión primaria, en la cual dejó un gran legado, le sirvió de base para luego adentrarse en el estudio de las cuevas de las islas y de los pictogramas realizados en ellas por culturas ancestrales amerindias.
Su primera incursión científica a territorio venezolano data de la década de los años 30 cuando su interés por el agave, los cardones y las tunas (Cactáceas), espinaban su atención. Para 1938 logra publicar algo sobre estas plantas de ambientes xerofíticos, y durante ese mismo año logra sacar en una revista de Venezuela un escrito sobre las aguas superficiales de la isla de Margarita y otras dependencias federales (véase Boletín de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales 5(37):173-179).

Para 1940 el catire Hummelinck incluye a Venezuela en algunos estudios sobre la fauna de Aruba, Bonaire y Curaçao (posiblemente para hacer inclusión de otras islas relacionadas y algo de tierra firme). En ese año publica diversos estudios en lagartos, caracoles, escorpiones y venados. Los territorios venezolanos principalmente explorados fueron las islas La Blanquilla, Margarita, La Tortuga y los archipiélagos de Las Aves, Los Hermanos y Los Roques.
Todos estos trabajos de 1940 representaron parte importante de su tesis doctoral, una serie publicada en dos volúmenes que él titulara Studies on the fauna of Curaçao, Aruba, Bonaire and the Venezuelan islands. El segundo volumen apareció en diciembre de ese año, justo antes de que la ocupación alemana en Europa prohibiera publicar en inglés.
Debemos el nombre científico de una especie de geko (lagarto comúnmente conocido en el país como Tuqueque) de la isla La Blanquilla (Venezuela) a Hummelinck, descrito en su saga de 1940 y bautizándolo como Phyllodactylus rutteni, en honor a su mentor en geología de la Universidad de Utrecht. De este poco conocido lagartijo ofrecemos una fotografía (de Pablo Velozo) en vida, la primera hasta ahora conocida y difundida para el disfrute de nuestros visitantes (click sobre la imagen para observarla en alta resolución):

Phyllodactylus rutteni. Venezuela.

Gran aprecio sentía por su profesor de geología, ya que años más tarde publicaría nuevamente en la revista venezolana un escrito póstumo sobre su obra (1946, Boletín de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales 10(67): 255-257, 1 fig.).

Hummelinck durante 1940 y en esa misma serie de estudios también asignó nombre a otro lagarto, un camaleoncito o aguacerito de saco gular o gula a quien designó como Anolis blanquillanus (fotografía de L. Wiffels tomada de otro sitio en internet), en honor al lugar de donde recogió las primeras muestras de ese interesante reptil:


Los lagartos del genero Anolis son los más diversos a nivel mundial y agrupan a más de 300 especies, muchas de ellas habitantes frecuentes de las islas caribeñas y regiones bajas y montañosas de Centroamérica y Sudamérica.

En el año de 1968 Hummelinck produce seis obras, la mayoría sobre aspectos de la fauna invertebrada de las islas de Bonaire y Curaçao. Fue un año de gran actividad y junto con otros investigadores hizo un periplo por varios lugares del Caribe, exponiendo sus trabajos científicos. El grupo que lo acompañaba se devolvió a Europa, menos Hummelinck que en Noviembre llegó a Caracas (Venezuela) para exponer parte de sus hallazgos en el IV Congreso Latinoamericano de Zoología.
Posiblemente parte de sus lecturas de ese congreso fueron editadas nuevamente en 1971 (en Uitg. NatuurwetStudiekring 66 y 67), donde incluiría investigaciones realizadas en las islas venezolanas. Se retira formalmente de su empleo en 1972, aunque sigue con su actividad académica y publicando copiosamente. Podemos ver en este artículo una foto (fotografía de Jac Stolp) de Hummelinck una semana después de su retiro, pero aun trabajando en el museo de la Universidad de Utrecht.
Con respecto a Venezuela vuelve a escribir una nota en 1979 sobre la Isla de Aves (Afterthoughts on Isla de Aves. N.W.I. Gids 53: 98-99. 1 fig.).

A finales de 1930, como ya mencionamos, recorrió el Archipiélago de Los Hermanos y la isla La Blanquilla, y entre las especies que logró observar y recolectar, se encuentra un diminuto lagarto proveniente del Archipiélago Los Hermanos, el cual no describió formalmente. Sin embargo, hizo una breve pero precisa descripción basada en cuatro ejemplares provenientes del islote Morro Pando. Esta descripción apareció publicada en la famosa serie ya mencionada Studies on the Fauna of Curacao, Aruba, Bonaire and the Venezuelan islands del año 1940.

Bautismo septuagenario

Expediciones recientes (2010–2012) han sido coordinadas por la Dra. Luz E. Sánchez del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), y llevadas a cabo en La Blanquilla (véase el mapa), las cuales han tenido, entre otros objetivos adicionales, estudiar la fauna reptiliana (a cargo de Gilson Rivas, Tito Barros y Pablo Velozo) y su vegetación (a cargo de Ángel Fernández).


En estos viajes de campo, una nueva especie de lagarto sphaerodactílido del género Gonatodes fue redescubierto, y correspondió con la especie hallada hace casi 80 años por Hummelinck en el vecino Archipiélago de Los Hermanos (Morro Pando). El redescubrimiento-bautizo formal fue publicado en la revista South American Journal of Herpetology (2013, 8(1):5-18), por los investigadores venezolanos Gilson A. Rivas, Gabriel Ugueto, Walter E. Schargel, Tito R. Barros, Luz E. Sánchez y Pablo Velozo.

Este diminuto tuquequito (en zonas como los andes venezolanos, llámanse también “tuteques”) o lagartija, fue bautizado con el nombre científico de Gonatodes naufragus, como para indicar su origen de navegante o polizonte aventurero hacia este territorio insular emergido en este gran mar caribeño. En esta página se aprecian fotografías y dibujos tanto del macho (de color marrón con cabeza algo naranja (A) y la hembra (B) mas clara con dibujos y listas detrás de la cabeza).


Gonatodes naufragus, ejemplar macho de La Blanquilla


Gonatodes naufragus, ejemplar hembra de La Blanquilla


En el mapa colocado de la isla La Blanquilla, se han señalado los lugares de ocurrencia o hallazgo de este lagartijo, los círculos negros fueron las capturas recientes y los triángulos los ejemplares de Hummelinck de los Hermanos. La Blanquilla posee grandes espacios descubiertos sin vegetación, así como agregaciones de arbustos y zonas con plantas, que proporcionan el hábitat de preferencia de estos lagartijos. En las fotografías del sitio que se muestran a continuación, se aprecian en A los montículos arbustivos esparcidos sobre la isla y en B un acercamiento al micro-hábitat del tuquequito náufrago.


Montículos y arbustos en la isla La Blanquilla.


Micro-hábitat del reptil Gonatodes naufragus en la isla ieter Wagenaar Hummelinck, cerca de una semana después de su retiro en Enero de 1972. (Foto de Jac. P. Stolp, Museo de la Universidad de UtrechtLa Blanquilla. Vzla.


Esta lagartija es, por ahora, las más pequeña dentro de su género, siendo el cuarto Gonatodes endémico de una isla del Mar Caribe, al igual que G. antillensis (Bonaire, Curaçao, Archipiélagos de Las Aves y Los Roques), G. daudini (Isla Unión, Las Granadines) y G. ocellatus (Tobago).

En el estudio que aporta su nombre de pila también se discute la cercana relación evolutiva entre la nueva especie y G. daudini, basado en análisis moleculares y en caracteres morfológicos, así como también sus implicaciones zoogeográficas, mostrando interesantes paralelismos con otras especies de lagartos del Caribe, especialmente con los lagartos del genero Anolis (grupo roquet).

Finalmente, en las expediciones a La Blanquilla, se observaron gran cantidad de ratas y ratones, así como gatos domésticos, los cuales pueden impactar negativamente sobre las poblaciones nativas de estos pequeños vertebrados insulares, así como también sobre otros reptiles y aves, provocando su desaparición, por lo que deberían tomarse medidas urgentes para la erradicación o control de estas especies invasoras. Otra amenaza imperante es la desertificación, proceso ligado a factores antrópicos que afecta de manera directa a los ecosistemas áridos y sub-áridos. La Blanquilla así como el total de las Dependencias Federales Venezolanas posee un clima árido, con vegetación típica de ambientes xerófitos, con una diversidad faunística asociada a dichos ambientes y que ha logrado ir de la mano con las adversidades que en ellos se presentan (escasa o la falta completa de agua dulce). El factor humano ha incidido indirectamente en la pérdida de cobertura vegetal de la Blanquilla y de todas las dependencias y costas venezolanas; específicamente en la Blanquilla, la introducción de equinos (burros) y caprinos (chivos) desde hace décadas, ha significado un gran impacto en la pérdida de vegetación, que afecta las especies íntimamente relacionadas a la diversidad de microambientes, con los cuales han establecido relaciones evolutivas.

Escrito por Tito Barros y Gilson Rivas.




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